Sin los votos de la UDI y RN no habría habido zarpazo a los fondos previsionales. Sin los de la sola UDI tampoco. Pero ambas se sumaron en suficiente número para dar lugar a la orgía general.

Es que ya perdieron la virginidad hace demasiados años. Claro, una cosa es perderla una sola vez, por amor y “la puntita nada más”: no hay que ser tan exagerado, eso fue sólo un desliz. Una cosa muy distinta de perderla para después terminar dedicándose al comercio sexual.

Es que cuando ya te entregaste al enemigo y votaste por Piñera, sobre todo en 2017, cuando había la alternativa propia y de derecha de Kast; cuando miraste para otro lado ante la traición y la persecución ilegal contra los militares que gobernaron contigo codo a codo y dijiste “problema de los milicos”; cuando Piñera derogó el carácter terrorista del delito de incendio y no dijiste nada, con la subsecuente inmolación de los Luchsinger McKay y entonces dijiste “problema de los agricultores del sur”; cuando levantaste bandera blanca y sacaste toda referencia al gobierno militar de tu declaración de principios (es que los habías abandonado); cuando dejaste que tu gobierno no les hiciera casi nada a los vándalos que arrasaron el país, pero acosaste a los carabineros; cuando te hiciste cómplice del abandono de deberes presidencial por no ser capaz de mantener el orden público; cuando finalmente entregaste la Constitución ¡la Constitución! con tal de que la izquierda calmara a los subversivos y dejaste al solitario Ignacio Urrutia en la Cámara y al solitario Kenneth Pugh en el Senado diciendo lo que tú habrías debido decir y votando como tú habrías debido votar para salvar la institucionalidad (pues tenías los votos para salvarla); y cuando ahora ves cómo se arrasa con la iniciativa exclusiva presidencial de los proyectos (era el caso del 10 % previsional), eludida con el resquicio de la reforma constitucional; y ahora ves que está en marcha la pérdida de la autonomía del Banco Central al abrirle la puerta a las emisiones para financiar el déficit fiscal; y cuando sabes que viene el impuesto al patrimonio por la misma vía irregular y desconociendo también la iniciativa presidencial; y cuando cohonestas la semana de 40 horas con la de 41 y te quedas impávido cuando un sicario asesina al dueño de un terreno por encargo de sus usurpadores y a éstos no les pasa nada y no dices ni haces nada; cuando cohonestas todo eso, entonces no me vengas con que ha sido sólo un desliz tu pérdida de la virginidad, pues fue tu primer paso para “lanzarte a la vida” y entrar de lleno en el ejercicio del comercio sexual. ¿Qué diría hoy Jaime Guzmán ante esta prostitución del partido que  fundó?

Ni siquiera hablo de RN, porque es otra cosa, todos lo sabemos. Por algo es el partido de Piñera, el mismo “capaz de todo”, que no es de derecha y estaba vis-a-vis con Raúl Castro en la capilla ardiente de Chávez. Hablo de la derecha, de la UDI, del partido que rodeó en particular a Pinochet y a Merino y juntos refundaron la república, su economía, su sociedad y su democracia en torno a principios y valores.

Lo de ayer en la Cámara arrasó con todo eso. Habla mal del país. Chile siempre tuvo una derecha que lo salvara al final y sacara la cara por la Patria. Ahora ésta carece de ella. El diagnóstico de lo que viene no puede ser peor. El pueblo está asistiendo a una de esas fiestas bailables donde comienzan a verse algunas inconductas y los dueños de casa y demás concurrentes, supuestamente “respetables”, las dejan pasar. Y entonces una niña ligera de ropas y de principios se sube a una mesa, se saca algunas prendas y las lanza al medio del salón. Y otras más también. Y entonces sobreviene ese fenómeno o evento nacional, sea dicho “con  respeto” (como siempre se advierte antes de lanzar una barbaridad), que se llama “la cueca en pelotas”.

Chile ya está bailándola. Acá ya no hay derecha ni hay derecho. Usted, váyase ahora mismo para su casa o, si no, empiece a sacarse la ropa, porque viene una orgía general.

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