¡Dijo “Pinochet”! Y no sólo eso: también lo elogió. No hay ningún político chileno que se atreva a semejante temeridad. Y junto con ello Bolsonaro dijo una gran verdad, la cual está prohibida de facto en el Chile actual: que si no hubiera sido por Pinochet, seriamos otra Cuba. Lo mismo que decían Aylwin y Frei Montalva en octubre de 1973 (cuando ya iban 1.800 del total de 3.197 muertos). Y lo  mismo que el primero, veinte años después, negaba haber dicho alguna vez. Y más encima Jair Bolsonaro todavía dijo otra gran verdad más: que entre los comunistas derrotados el 73 estaba el padre de Michelle Bachelet.

La propia Michelle fue ayudista del grupo terrorista MIR en los ’70 y conviviente del vocero del grupo terrorista del comunismo, el FPMR, en los ’80. (Fuente: su biografía de los periodistas de izquierda Andrea Inzunza y Javier Ortega). Después de los ’90 todavía era próxima al comunismo y en los primeros comicios adhirió al PAIS, conglomerado formado en torno al PC y que compitió electoralmente a la izquierda de la Concertación en la primeras elecciones convocadas por el Gobierno Militar de acuerdo a la Constitución.

Una de las grandes mentiras nacional y ampliamente compartidas es que su padre, el general Alberto Bachelet, fue muerto por el Gobierno Militar. Falso: según el testimonio del senador socialista Eric Schnake, que estaba preso junto con él, murió por practicar un deporte contraindicado para su condición cardíaca (entrevista a “Qué Pasa” del 26 de noviembre de 2006). La dictadura judicial de izquierda y el jefe mirista del Instituto Médico Legal se confabularon para inventar el “asesinato” de Bachelet mediante torturas. Pero en los procesos de la FACH de 1974 quedó constancia de que éste nunca admitió haber participado en el complot para copar la Base Aérea de El Bosque y asesinar a sus oficiales. Las torturas supuestamente habrían sido para hacerlo confesar eso, pero nunca lo confesó: luego, no fue torturado para obligarlo a declarar. Bachelet pudo ser condenado por los testimonios de terceros, empleados del Banco del Estado que lo identificaron como uno de los conspiradores que concurrían a la oficina del presidente del banco y cabeza del complot, el socialista Carlos Lazo.

El principal coautor y cómplice de la actual prevaricación que consuma en Chile la dictadura judicial de izquierda, Sebastián Piñera, ha salido a atacar a Jair Bolsonaro por su reconocimiento a Pinochet como salvador del país, mintiendo, de paso, sobre la muerte del general Bachelet, lo que probablemente se debe más a su ignorancia sobre los hechos históricos que a su mala fe.

Jair Bolsonaro se ha ganado la admiración de los conocedores de la verdad histórica en Chile, al poner en su lugar a la ex ayudista del MIR y conviviente de vocero del FPMR (cuyos militantes en su momento públicamente la identificaron como una de lo suyos, con el alias de “Claudia”).

El mandatario brasileño ha dado así testimonio de tener la virtud de la cual más carecen los políticos chilenos de hoy, de todas las tendencias: el coraje moral. Y acá se le admira por eso.