¿Con qué cara le sacan en ídem a Bachelet haber recibido cien millones de Odebrecht para su campaña, los mismos que eligieron a Piñera en medio de una hojarasca de boletas falsas de éste a SQM, Aguas Andinas y otras empresas y hasta habiendo mediado un futuro de Penta? Para hacer esas acusaciones hay que tener autoridad moral y acá en Chile ni los partidarios de Piñera ni los de Bachelet tienen ninguna autoridad para hablar de financiamiento electoral irregular.

Por supuesto que a  Bachelet la pillaron ya desde cuando los suyos recolectaban plata extranjera a bordo de un yate en Nueva York y después con las boletas a Martelli de firmas chilenas (que también habían dado plata a Piñera). Éste obtuvo recursos con facturas truchas de sus empresas por quinientos millones, parte de los cuales, por añadidura, sus gerentes de Chilevisión (que en ese tiempo era de Piñera) de Aguirre y Conca, confesaron públicamente haber recibido en pago de bonos de desempeño. Es decir, no sólo captó con boletas truchas sino que malversó parte de lo recaudado para su campaña destinándolo a pagar deudas de una empresa suya. ¿Y qué le pasó? Nada, salvo que los chilenos lo reeligieron. Y puede pasar lo mismo con Bachelet en 2021. “Entre bueyes no hay cornadas”.

Cuando don Francisco, antes de la segunda campaña de Piñera, entrevistaba a los candidatos y ex presidentes, yo hice un blog titulado “Torpedo para Don Francisco” (05.05.15), en que le sugería preguntarle por las boletas truchas y el pago a sus ejecutivos, y parece que se lo pasaron, porque don Francisco le hizo las preguntas. Sin ningún  resultado, por supuesto, porque Piñera hizo lo que hace siempre y puso cara de palo, respondiendo que no tenía idea de nada de eso. De hecho, lo que hizo fue echarle la culpa al gerente de su empresa que emitió las boletas, Santiago Valdés, que fue el querellado por esos hechos, aunque es sabido que “mandado no es culpado”. A todo esto, se creó un clima tal que don Francisco tuvo que dar públicas explicaciones por haberle hecho preguntas tan hostiles al candidato.

Y como en Chile lo único importante es “el juicio por los diarios”, y Piñera los tiene controlados a todos, fue Santiago Valdés el que apareció en ellos como procesado y no Piñera, que siguió con “cara de palo”, la misma con que logró ser elegido en 2010 después de ser condenado por compra de acciones LAN con información privilegiada y reelegido en 2017 después de los quinientos millones de boletas truchas.


Al final todo se arregló y hasta Santiago Valdés fue sobreseído hace poco con el voto de la ministra Dobra Lusic, en agradecimiento a lo cual Piñera la llamó personalmente para anunciarle que la propondría para la Corte Suprema, porque en Chile una mano lava la otra y las dos lavan la cara y todos los líos entre políticos quedan en nada. Porque a la gente ninguna de las cosas que hacen los políticos le importa mucho y si éstos no existieran no sabría por quién votar, porque los mismos políticos han arreglado la cosas de tal manera que es casi imposible que uno que no sea de ellos pueda ser candidato a nada. Y eso es lo que llaman hasta hoy “la democracia que tanto nos costó recuperar”, aunque fueron ellos precisamente los que hicieron todo para destruirla y después sólo pusieron obstáculos y luego clavaron un puñal en la espalda al Gobierno Militar que real y finalmente la restableció.