Hoy en “El Mercurio” escriben distinguidas personalidades de representatividad transversal, y en “La Tercera” 165 abogados, unos y otros expresando su alarma por los constantes atropellos a la Constitución, a los cuales se ha sumado Piñera al promulgar, sin vetar ni recurrir al Tribunal Constitucional, un proyecto de ley inadmisible que pasa por sobre las atribuciones del propio Ejecutivo, autorizando el no pago de servicios básicos, como agua, luz y gas. Es un “impacto bajo la línea de flotación” contra el sistema productivo nacional. Todo fuera de la Constitución.

“Es penoso que los tribunales se salten las leyes y la Constitución y hagan activismo político a través de sus fallos”, añaden los representantes de diferentes instituciones, que terminan su carta con una inquietante pregunta: “¿Quién podrá defendernos?” Respuesta: hoy, nadie, porque ¿dónde estaban ustedes o qué decían cuando los jueces rojos, contra todo debido proceso, comenzaron a perseguir a exmilitares? Hoy están “lanzados” y no los para nadie.

¿Cuánta tinta creen ustedes que he gastado denunciando durante treinta años los sucesivos atropellos a la Constitución y las leyes por parte de las mil querellas ilegales de Piñera I y la dictadura judicial imperante contra exmilitares? Ríos de tinta.Y en vano. ¿Recuerdan el vergonzoso desafuero, hace veinte años, del senador Pinochet –anunciado al mundo desde la Plaza Montt-Varas por el comunista Hugo Gutiérrez– en un juicio ilegal, inconstitucional y espurio, y por hechos en los que probadamente no tenía nada que ver? Ustedes entonces se hicieron los desentendidaos. Bueno. “De aquellos polvos vinieron aquestos lodos”.

¿Y qué han hecho por años tantos angustiados denunciantes actuales por los más de doscientos presos políticos militares ilícitamente condenados, muchos a perpetuidad? Nada. ¿Y para detener la sangría de 400 millones de dólares anuales para indemnizar a la extrema izquierda terrorista? Menos que nada. La sociedad entera ha mirado para otro lado.

Como no se me olvidan las cosas, periódicamente revisito mi blog de hace cinco años, titulado “Artículo Impublicable en la Revista del Abogado”, de 27 de marzo de 2015, que acumula a esta fecha 2.051 lecturas (ciertamente más de las que habría conseguido en la Revista que lo censuró). Ahí denuncié lo mismo –y peor– que lo que centenares de abogados y dirigentes denuncian hoy en materia de abierto atropello a las leyes y la Constitución. ¡No me lo quisieron publicar siquiera! El consejo editorial era de “centroderecha”. Y el Colegio de Abogados, durante los últimos cinco años de prevaricaciones escandalosas ha seguido “mirando para otro lado”. Pero hoy ya son más de centenar y medio los miembros de la orden que denuncian por la prensa el atropello a la Constitución y las leyes, de nuevo con la complicidad de Piñera. Tanto que hoy él, como el país, están en la penosa condición de rehenes de los violentos de extrema izquierda. Esperen a que pase la pandemia para comprobarlo.

El Pastor Niemöller decía, hace más de 80 años en Alemania: “vinieron por los judíos, pero como yo no era judío, no me importó; vinieron por los comunistas pero como yo no era comunista, no me importó; ahora vienen por mí, pero como la mayoría no son Pastores tampoco les importa”. Al final cayeron todos. Acá sucede igual. pero sólo ahora la mayoría comienza a darse cuenta de que no era sólo un problema de los ex militares, sino de todos. 

Ahora ya es demasiado tarde. “¿Quién podrá defendernos?”, se preguntan, angustiados, los numerosos firmantes de la carta en “El Mercurio”. Yo les contesto: NADIE, ya es demasiado tarde, hubo metástasis, están coludidos gobierno y oposición, los comunistas mandan en ambos y cada vez más de los nuestros se cambian de bando.

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