Hoy, en “Hace Treinta Años”, el diario dice que en la Parada de 1989 desfilaron más de 20 mil hombres y se mostró material blindado nuevo, en parte construido en Chile. El país era otra cosa y crecía a más del diez por ciento. Hoy lo hace a la cuarta parte. Había sido salvado del comunismo y no estaba en manos de él, como hoy, en que vivimos bajo una dictadura judicial roja que llena las cárceles de militares y de dinero los bolsillos comunistas, en contubernio con un coautor de la prevaricación de los jueces, Piñera, quien triplicara a partir de 2010 las querellas contra uniformados.

Éstos se han dejado pasar a llevar, pero ayer emitieron dos destellos de coraje: en la mañana, personal de la Armada desfiló por las calles de Valparaíso a los sones de la marcha de homenaje a la Junta Militar de 1973. En la tarde los verdaderos patriotas quisimos encontrar algún significado a la frase del general Guarda, a cargo de las fuerzas en la Parada, cuando pidió a Piñera autorización para iniciar el homenaje a “todas” las Glorias del Ejército, escena que ha sido destacada en los whatsapp.

Entre todos los partidos políticos, existentes y en formación, hay uno solo cuya Declaración de Principios adhiere al legado del gobierno militar y denuncia la prevaricación roja contra los Presos Políticos Militares: Fuerza Nacional. En vista de eso, quise adherir sin tardanza a él para, con mi firma, contribuir a su existencia. Pero el Servicio Electoral me respondió que requiere mi presencia personal en el Registro Civil para inscribir allí mi “Firma Única”. Sin ella no puedo contribuir a la existencia del único partido del “Sí” a Pinochet en nuestro decaído panorama político, caracterizado por la fuga y el entreguismo de la derecha, la nula reacción de las Fuerzas Armadas frente a la persecución ilegal de la justicia roja contra sus hombres y el espectáculo indignante de las cárceles llenas de personas a las cuales la Patria tanto les debe.

A todo esto, me llegó un video desde los Estados Unidos, donde la injusta persecución a los militares acá comienza a suscitar preocupación, pues en ese país los hombres de armas no admitirían resignadamente, como en Chile, que se abandonara a sus caídos tras las líneas enemigas. No soy capaz de reproducir ni de indicar las coordenadas del video, pero sí de copiar su texto, que va matizado por imágenes alusivas. Dice así:

“Año 2050. Varios grupos hoy celebran la sentencia condenatoria dictada contra seis oficiales que durante la guerra en Afganistán combatieron y ejecutaron a miembros de Al Qaeda. Los oficiales dicen que en ese tiempo seguían órdenes y se les había informado que las víctimas eran peligrosos terroristas.

“¿Ustedes creen que esto es ridículo? Por supuesto que es ridículo e ilógico, pero es lo que sucede hoy en Chile contra soldados que combatieron a los terroristas hace treinta años.

“Un antiguo enemigo ha aprendido que por las armas no puede subyugarnos. Ahora ha elegido destruir nuestro espíritu de lucha, castigando a la gente que peleó por su país y lo defendió.

“Soldados ejemplares que reflejan todos los valores militares son condenados. Con esto quieren debilitar a las generaciones futuras para que no se atrevan a obedecer la orden de combatir. El enemigo está aprendiendo y los efectos se ven en países que ya no luchan, sino que se someten, sin combatir por su libertad. Este problema, que se presenta todavía lejos, está acercándose y si no lo detenemos afectará a nuestras tropas también.

“Sí, somos soldados y estamos orgullosos de hacer lo que hacemos. No somos asesinos, cumplimos órdenes y tenemos reglas y valores. Respetamos la dignidad y los derechos humanos. Odiamos la injusticia, los cobardes y los corruptos. Somos soldados y combatimos juntos. Compartimos un modo de vida. No dejamos a nadie caído tras las líneas enemigas y no olvidamos.

“Comparta este video para detener este abuso y apoyar a los soldados que han sido injustamente condenados”.

Los norteamericanos se dan cuenta de lo que los chilenos no. Pues nuestros soldados sí abandonan a sus “caídos tras las líneas enemigas”, cosa que allá no harían jamás. Y, peor, los de acá olvidan… o se hacen los que olvidan.

La Parada de 1989 no tenía nada qué ver con la Parada de 2019. Ésta era menos de la mitad. Y el Presidente de 1989 no tenía nada qué ver con el de 2019. También éste era menos de la mitad. Y aquél defendía a los soldados que habían salvado al país del comunismo, en vez de entregarlos en manos de éste, como el actual.