René Cortázar es el mejor DC que hay en Chile. Esto, que parece un elogio, no lo es, porque considero a la DC como un partido vomitivo, lo peor de la política chilena, por su capacidad de estar siempre a los dos lados, el de los buenos y el de los malos, buscando extraer los beneficios de ambos sin  pagar los costos de ninguno. Por algo en mi último libro designé a tres DC como los peores protagonistas de la historia nacional: Aylwin (Q.E.P.D.), un DC explícito; Piñera, un DC in pectore, es decir, que oculta su real condición; y Cheyre, meramente sospechoso de ser DC.

Pero Cortázar le ha dirigido a través de “El Mercurio” una carta pública a Piñera demandándole restablecer el orden público. La conminación ha llamado la atención. En realidad, esa misión del Presidente es una de las dos principales que tiene y que la Constitución enumera antes de todas las demás: “Su autoridad se extiende a todo cuanto tiene por objeto la conservación del orden público y la seguridad externa de la República…” (art. 24, inc. 2°). 
La carta de Cortázar ha suscitado, asimismo, numerosos ecos en la prensa y las redes sociales. Pero sólo dice “qué” se debe exigir al Presidente, sin señalar a éste “cómo” hacerlo. Por supuesto, él es un DC.

Pero yo no soy DC y digo cómo se mantiene el orden público: autorizando a los carabineros a hacer uso de sus armas y metiendo presos a todos los cabecillas del alzamiento sedicioso, en lugar de hacer todo lo que éstos piden.

Orlando Sáenz ha referido en las redes una historia que le contó Salvador Allende: los rojos le habían hecho una huelga general a Ibáñez, Presidente constitucional (1952-58). Éste citó a todos los dirigentes sediciosos a La Moneda y les pidió formarse en dos filas. Entró un grupo de carabineros al salón y se llevó presa a una fila. A la restante, Ibáñez le dijo: “Si no se termina la huelga nacional mañana, todos ustedes también irán presos”. “¿Y qué hicieron”, le preguntó Sáenz a Allende. Y éste le contestó simplemente: “Terminamos la huelga, pues”. A buen entendedor, pocas palabras.

Pero Cortázar es DC y se abstiene de decir el “cómo”. Al contrario, injuria a la pasada a Pinochet, que supo “cómo” cuando enfrentó el mayor desafío terrorista y guerrillero de la historia patria y, sin embargo, mantuvo intacto siempre el orden público y entregó de vuelta a la civilidad un país pacificado, próspero y democrático.

La mayoría de los chilenos sabe que lo que hoy se necesita para restablecer el orden y la normalidad es alguien que tenga los pantalones de Pinochet y derrote a la violencia que ha instalado el caos en el país. Y también sabe que, sin esa conducción, Piñera va a vivir dos años en el peor de los mundos, pues la masa le cantará “asesino, igual que Pinochet” y al mismo tiempo no habrá orden público y el país sólo irá de mal en peor.    

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