Léase a continuación lo que sucede cuando se tiene un Presidente que libera de trabas burocráticas a su país, baja los impuestos, suprime regulaciones y destierra el socialismo (nadie ha publicado esto en Chile; traducción de Douglas Pollock y se le agradece):
Discurso de Donald Trump, Foro Económico Mundial, Davos, Suiza, 21 de enero de 2020
Bueno, muchas gracias, Klaus. Y felicitaciones muy especiales por sus 50 años como anfitriones de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial. Un logro realmente asombroso. Es un honor dirigirme a los distinguidos miembros de esta organización por segunda vez como presidente.

Cuando hablé en este foro hace dos años atrás, les dije que habíamos lanzado el gran regreso estadounidense. Hoy me enorgullece decir que Estados Unidos está en la mitad de un boom económico como nunca antes había visto el mundo. Hemos recuperado nuestro paso, redescubierto nuestro espíritu y despertamos la poderosa maquinaria de la empresa norteamericana. Los Estrados Unidos de América están prosperando, los Estados Unidos de América están floreciendo y sí, están ganando de nuevo como nunca antes. Sólo la semana pasada, EEUU concluyó dos tratados comerciales extraordinarios, el acuerdo con China y el acuerdo EEUU-México-Canadá, los dos más grandes acuerdos comerciales que jamás se hayan hecho. Simplemente sucedió que se hicieron la misma semana. Estos acuerdos representan un nuevo modelo de comercio para el siglo XXI, acuerdos que son justos, recíprocos y que priorizan las necesidades de trabajadores y familias.

El vuelco económico de Estados Unidos ha sido espectacular. Cuando asumí el cargo hace tres años, la economía de Estados Unidos estaba en un estado bastante deprimente. Bajo la administración anterior, casi 200.000 empleos de la industria manufacturera desaparecieron, los salarios estaban estancados o caían, casi 5 millones de norteamericanos más habían abandonado la fuerza laboral, de los que habían conseguido un trabajo, 10 millones de personas se habían agregado a las listas de cupones de alimentos. Los expertos habían predicho una década de muy, muy bajo crecimiento o incluso, tal vez, un crecimiento negativo, alto desempleo, una menguante fuerza de trabajo, y una clase media cada vez más reducida. Millones de ciudadanos esforzados se sintieron abandonados, traicionados, olvidados. Estaban perdiendo rápidamente la fe en el sistema.

Antes de comenzar mi presidencia, las perspectivas para muchas naciones eran sombrías. Los más importantes economistas advirtieron una prolongada recesión mundial. El Banco Mundial redujo sus proyecciones para el crecimiento global a un número que nadie quería siquiera pensar. El pesimismo se había arraigado profundamente en las mentes de destacados pensadores, líderes empresariales y hacedores de políticas. Sin embargo, a pesar de todos los cínicos, nunca había confiado más en el futuro de América. Supe que estábamos al borde de un profundo resurgimiento económico si hacíamos las cosas bien; uno que generaría una marea histórica de la inversión, aumento salarial y creación de trabajo. Supe que si soltábamos el potencial de nuestra gente, reducíamos los impuestos, cortábamos las regulaciones —cosa que hicimos a un nivel jamás antes realizado en la historia de nuestro país y en un corto periodo de tiempo—, componíamos acuerdos comerciales rotos y aprovechábamos íntegramente la energía norteamericana, esa prosperidad regresaría tronando a una velocidad récord. Y eso fue exactamente lo que hicimos y eso fue exactamente lo que pasó. Desde mi elección, América ha ganado más de 7 millones de empleos, un número impensable. No lo diría, no hablaría de ello, pero ese fue un número que tenía en mente. La proyección fue de 2 millones, hicimos 7, más de tres veces las propias proyecciones del gobierno.

La tasa de desempleo es ahora inferior al 3.45 por ciento  y al 3.5 por ciento, ese es el número más bajo en más de 50 años. La tasa de desempleo promedio para mi administración es la más baja para cualquier presidente de EEUU en la historia registrada (comenzamos con una tasa razonablemente alta). Por primera vez en décadas, ya no estamos simplemente concentrando riqueza en manos de unos pocos. Estamos concentrando y creando la economía más inclusiva que haya existido. Estamos levantando a estadounidenses de todas las razas, colores, religiones y credos. Las tasas de desempleo entre los afroamericanos, hispanoamericanos y asiático- americanos han alcanzado mínimos históricos. El desempleo juvenil afroamericano ha alcanzado el nivel más bajo en la historia de nuestro país. La pobreza afroamericana se ha desplomado a la tasa más baja jamás registrada. La tasa de desempleo entre las mujeres alcanzó el nivel más bajo desde 1953 y ahora las mujeres constituyen la mayoría de la fuerza laboral estadounidense; eso sucede por primera vez. La tasa de desempleo de los veteranos se ha reducido a un mínimo histórico. La tasa de desempleo de los estadounidenses discapacitados ha alcanzado un mínimo histórico. Los trabajadores sin diploma de escuela secundaria han alcanzado la tasa de desempleo más baja registrada en la historia de los Estados Unidos. Los salarios están aumentando en todos los ámbitos y aquellos en la parte inferior de la escala de ingresos están disfrutando el porcentaje, por lejos, los mayores ingresos.Los salarios de los trabajadores ahora están creciendo más rápido que los salarios gerenciales. El crecimiento de los ingresos para el 10 por ciento inferior está superando al 10 por ciento superior, algo que nunca había sucedido. Los cheques de pago para los graduados de secundaria están aumentando más rápido que para los graduados universitarios. Los jóvenes estadounidenses que recién ingresan a la fuerza laboral también comparten la extraordinaria prosperidad de Estados Unidos. Desde que asumí el cargo, más de 2 millones de millennials han conseguido trabajo y sus salarios han crecido en casi un 5 por ciento anual, un número que era impensable. Nadie hubiera pensado que era posible hace tres años atrás. Un número récord de estadounidenses entre las edades de 25 y 34 años ahora están trabajando. En los ocho años antes de asumir el cargo, más de 300,000 personas en edad laboral dejaron la fuerza de trabajo. En sólo tres años en mi administración, 3.5 millones de personas se han unido a la fuerza laboral. Diez millones de personas han sido sacadas de la asistencia social en menos de tres años.

Celebrar la dignidad del trabajo es un pilar fundamental de nuestra agenda. Este es un boom de la clase obrera (cuello azul). Desde mi elección, el patrimonio neto de la mitad inferior de los asalariados ha aumentado en más del 47 por ciento, tres veces más rápido que el aumento del 1 por ciento superior. El ingreso medio real de los hogares se encuentra en el nivel más alto jamás registrado.

El sueño americano ha vuelto, más grande, mejor y más fuerte que nunca. Nadie se está beneficiando más que la clase media de Estados Unidos. Hemos creado 1,2 millones de empleos de manufactura y construcción, una cantidad también impensable. Después de perder 60.000 fábricas bajo las dos administraciones anteriores, difícil de creer cuando escuchas “60.000 fábricas”. Estados Unidos ahora ha ganado, en un período muy corto de tiempo, 12.000 nuevas fábricas bajo mi administración y el número sube rápidamente. Vamos a superar el número de 60.000 que perdimos, excepto que éstas serán más grandes, más nuevas y las más modernas. Años de estancamiento económico han dado paso a un rugiente géiser de oportunidades. Los mercados bursátiles de EEUU se han disparado en más del 50 por ciento desde mi elección, agregando más de US$ 19 trillones (nota del administrador del blog: 19 billones en castellano) a la riqueza de los hogares y elevando las cuentas de ahorro (401 k’s) de pensiones y universidad para millones de familias trabajadoras.

Y estos grandes números son muchas cosas y son a pesar del hecho de que la Reserva Federal ha subido las tasas demasiado rápido y las ha bajado demasiado lento. E incluso ahora, en que Estados Unidos es, por lejos, el poder económico más fuerte del mundo, el que sigue no está ni siquiera cerca. Iba a estar cerca, pero nos pasaron muchas cosas buenas y algunas cosas no tan buenas les sucedieron a otros lugares. Se ven obligados a competir y nosotros competimos con naciones que están obteniendo tasas negativas, algo muy nuevo, lo que significa que se les paga por pedir dinero prestado, algo a lo que me podría acostumbrar muy rápidamente. Me encanta eso: ¿tienes que pagar tu préstamo? Oh, ¿cuánto estoy recibiendo? Sin embargo, todavía tenemos los mejores números que hemos tenido en tantas áreas diferentes.

Es un enfoque conservador y tenemos una tremenda ventaja potencial cuando todos los acuerdos comerciales y la desregulación masiva comiencen a funcionar, lo que será durante este año, especialmente hacia fines de año. Esos acuerdos comerciales ya están comenzando a funcionar. Las regulaciones están funcionando ahora mismo. Y veo un tremendo potencial para el futuro. Ni siquiera hemos comenzado, porque los números de los que estamos hablando son enormes. Se acabó el tiempo del escepticismo. La gente está volviendo a nuestro país. Las empresas están volviendo a nuestro país. Muchos de ustedes, a quienes conozco, volverán con sus plantas y sus fábricas, muchas gracias.

La recién descubierta prosperidad de Estados Unidos es innegable, sin precedentes y sin par en cualquier parte en el mundo. Estados Unidos logró este sorprendente vuelco, no haciendo pequeños cambios a un puñado de políticas, sino adoptando un entero enfoque nuevo centrado completamente en el bienestar del trabajador estadounidense.

Cada decisión que tomamos sobre impuestos, comercio, regulaciones, energía, inmigración, educación y más, se centra en mejorar la vida de cada día de los estadounidenses. Estamos decididos a crear el más alto nivel de vida que cualquiera pueda imaginar y en este preciso momento, eso es lo que estamos haciendo por nuestros trabajadores. El más alto del mundo.

Y estamos decididos a garantizar que la clase trabajadora y la clase media cosechen las mayores ganancias. El deber más alto de una nación es con sus propios ciudadanos. Honrar esta verdad es la única forma de construir fe y confianza en el sistema de mercado. Sólo cuando los gobiernos pongan a sus propios ciudadanos en primer lugar, las personas estarán totalmente involucradas en sus futuros nacionales. En los Estados Unidos, estamos construyendo una economía que funciona para todos, restaurando los lazos de amor y lealtad que unen a los ciudadanos y potencian a las naciones. Hoy, sostengo el modelo estadounidense como un ejemplo para el mundo de un sistema de trabajo de libre empresa que producirá los mayores beneficios para la mayoría de las personas en el siglo XXI y más allá.

Una agenda pro trabajador, pro ciudadano y pro familia demuestra cómo una nación puede prosperar cuando sus comunidades, sus empresas, su gobierno y su gente trabajan juntas por el bien de toda la nación. Como parte de esta nueva visión, aprobamos el paquete más grande de recortes tributarios y reformas en la historia de Estados Unidos. Duplicamos el crédito tributario infantil, beneficiando a 40 millones de familias estadounidenses y sacando a 650.000 madres solteras y a su millón de hijos de la pobreza… y fuera de la pobreza rápidamente.

Aprobamos el primer crédito fiscal para empleadores que proveen licencia paterna pagada para empleados que ganan $ 72,000 o menos anuales, y aprobamos la licencia familiar pagada para empleados del gobierno como modelo para el país. Hicimos a la salud infantil mucho más asequible y redujimos o eliminamos las listas de espera de la atención infantil en todo el país. Nuestras reformas a la salud infantil (childcare) están apoyando a padres trabajadores y asegurando que sus hijos tengan acceso a una atención y educación de alta calidad, todo lo cual se merecen.

Redujimos nuestro impuesto a las empresas desde los más altos del mundo desarrollado a uno que no sólo es competitivo, sino que es uno de los más bajos. Creamos cerca de 9.000 Zonas de Oportunidad en comunidades afligidas en dónde las ganancias de capital de inversiones a largo plazo ahora están sujetas a cero impuestos, y una enorme riqueza se está derramando en áreas que durante cien años no vieron nada.

Los 35 millones de estadounidenses que viven en estas áreas ya han visto aumentar el valor de sus viviendas en más de US$ 22 billones (22 mil millones, en castellano). Mi administración también ha realizado inversiones históricas en colegios y universidades históricamente de negros. Salvé a los HCBU’s (“historically black college or universities”). Los salvamos. Estaban saliendo y los salvamos. Estamos eliminando obstáculos para el éxito y premiando a las empresas que invierten en trabajadores, familias y comunidades.

También hemos lanzado la campaña más ambiciosa de la historia para reducir las regulaciones mata-empleos. Por cada nueva regulación adoptada, estamos eliminando ocho regulaciones antiguas, lo que ahorrará a los hogares estadounidenses  un promedio de alrededor de US$ 3.100 por año. Iba a ser: “por cada una (regulación), deshacemos dos”, pero pudimos elevar eso a ocho y creemos que eso va a subir bastante.

Todavía tenemos un camino por recorrer. Hoy insto a otras naciones a seguir nuestro ejemplo y que liberen a sus ciudadanos del peso aplastante de la burocracia. Con ello, Uds. deben administrar sus propios países de la manera que deseen. También estamos restaurando el estado de derecho constitucional en Estados Unidos, que es esencial para nuestra economía, nuestra libertad y nuestro futuro.

Y es por eso que hemos designado a más de 190 jueces federales, un récord, para interpretar la ley tal como está escrita. Ciento noventa jueces federales, piensen en ello, y dos jueces de la Corte Suprema. Como resultado de nuestros esfuerzos, la inversión está volviendo a nuestro país. En la primera mitad de 2019, Estados Unidos atrajo casi una cuarta parte de toda la inversión extranjera directa en el mundo, piensen en eso. El veinticinco por ciento de toda la inversión extranjera de todo el mundo llegó a los Estados Unidos y ese número está aumentando rápidamente. Para toda empresa buscando un lugar donde sea libre para invertir, construir, prosperar, innovar y tener éxito, no hay mejor lugar en la Tierra que los Estados Unidos. Como parte central de nuestro compromiso de construir una sociedad inclusiva, establecimos el Consejo Nacional para el Trabajador Americano.

Queremos que todos los ciudadanos, independientemente de su edad o antecedentes, tengan las habilidades de vanguardia para competir y tener éxito en el lugar de trabajo del mañana. Esto incluye industrias críticas como inteligencia artificial, computación cuántica y 5G. Bajo el liderazgo de Ivanka, que está con nosotros hoy, nuestra Promesa a los Trabajadores de Estados Unidos se ha convertido en un auténtico movimiento nacional con más de 400 compañías comprometidas a proporcionar nuevas oportunidades de trabajo y capacitación a ya muy cerca de 15 millones de estudiantes y trabajadores estadounidenses. Quince millones. Estados Unidos está haciendo cambios radicales para colocar a los trabajadores y sus familias en el centro de nuestra agenda nacional. Quizás el cambio más transformador de todos esté en la reforma comercial, en dónde estamos abordando problemas crónicos que han sido ignorados, tolerados o permitidos durante décadas. Nuestros líderes no hicieron nada sobre lo que nos pasó en comercio.

Antes de ser elegido, las prácticas depredadoras de China estaban minando el comercio para todos, pero nadie hizo nada al respecto, excepto permitir que empeorara cada vez más, más y más. Bajo mi liderazgo, Estados Unidos enfrentó el problema de frente. Bajo nuestro nuevo acuerdo de la fase uno (en la fase dos se estará iniciando negociaciones muy pronto), China ha acordado hacer sustancialmente cosas que no habrían hecho: medidas para proteger la propiedad intelectual; detener las transferencias tecnológicas forzadas; eliminar las barreras comerciales en los productos agrícolas —y en los productos agrícolas dónde nos habían tratado tan mal—; abrir totalmente su sector financiero (eso está hecho) y mantener una moneda estable, todo respaldado por una imposición muy, muy fuerte.

Nuestra relación con China, en este momento, probablemente nunca haya sido mejor. Pasamos por un momento difícil, pero nunca, nunca ha sido mejor. Mi relación con el presidente Xi es extraordinaria. Él está para China, yo estoy para EEUU. Pero aparte de eso, nos amamos. Además, China gastará $ 200 mil millones adicionales durante dos años en servicios estadounidenses, agricultura, energía y bienes manufacturados. Así que recibiremos un exceso de US$ 200 billones (nota del administrador: 200 mil millones, en castellano) que podrían estar más cerca de 300 billones (300 mil millones) cuando termine. Pero estos logros no habrían sido posibles sin la implementación de aranceles que tuvimos que usar y también los estamos usando en otros. Y es por eso que la mayoría de nuestros aranceles sobre China permanecerán vigentes durante las negociaciones de la fase dos.

En su mayor parte, se han dejado los aranceles y se nos está pagando billones y billones (miles de millones, en castellano) de dólares al año como país. Como mencioné anteriormente, pusimos fin al desastre del NAFTA, uno de los peores acuerdos comerciales que se hayan hecho ni siquiera cercanamente, y reemplazado con el increíble nuevo acuerdo comercial, el USMCA, eso es México y Canadá.

En los casi 25 años posteriores al NAFTA, Estados Unidos perdió 1 de cada 4 empleos de manufactura, incluidos casi 1 de cada 4 empleos de fabricación de vehículos. Fue un incentivo para abandonar el país. El acuerdo del NAFTA ejemplificó los fracasos de décadas del sistema de comercio internacional. El acuerdo transfirió la riqueza a manos de unos pocos, promovió la subcontratación masiva, redujo los salarios y cerró plantas y fábricas por miles. Las plantas saldrían de nuestro país, fabricarían el producto y lo venderían a nuestro país. Terminamos sin empleos y sin impuestos por comprar los productos a otros países. Eso ya no pasa. Estas son las ruinas para limpiar por las cuales fui elegido. Probablemente sea la razón por la que postulé para presidente, más que cualquier otra cosa, porque no podía entender por qué estábamos perdiendo todos estos trabajos en otros países a un ritmo tan rápido.

Y se puso peor y peor y creo que es probablemente la razón principal por la que me presenté, pero también hay otras razones y para reemplazar con un nuevo sistema que pone a los trabajadores por delante de los intereses especiales. Y a los intereses especiales les irá bien, pero los trabajadores son lo primero. Nuestro nuevo USMCA es el resultado de la coalición más amplia jamás ensamblada para un acuerdo comercial.

Manufactura, agricultura y mano de obra, todos respaldaron fuertemente el acuerdo. Y, como Uds. saben, acaba de aprobarse en el Congreso abrumadoramente. Muestra cómo resolver el desafío del siglo XXI que todos enfrentamos: proteger la propiedad intelectual, expandir el comercio digital, reubicar los trabajos perdidos y garantizar el aumento de los salarios y el nivel de vida.

Estados Unidos también ha concluido un gran nuevo acuerdo comercial con Japón, —aproximadamente US$ 40 billones (40 mil millones, en castellano)— y renegociamos completamente nuestro acuerdo con Corea del Sur. También estamos negociando muchas otras transacciones con muchos otros países y esperamos negociar un nuevo y tremendo acuerdo con el Reino Unido. Tienen un nuevo primer ministro maravilloso y él quiere mucho hacer un tratado, como dicen.

Para proteger nuestra seguridad y nuestra economía, también estamos adoptando audazmente la independencia energética estadounidense. Estados Unidos es ahora, por lejos, el productor número uno de petróleo y gas natural en cualquier parte del mundo. Por lejos, ni siquiera está cerca el que le sigue).

Mientras muchos países europeos luchan con paralizantes costos de energía, la revolución energética estadounidense está ahorrando a las familias americanas US$ 2.500 cada año en la reducción de las cuentas de electricidad, números que la gente dijo que no podrían suceder y también, muy importantemente, bajando los precios en las bencineras. Hemos sido tan exitosos que Estados Unidos ya no necesita importar energía de naciones hostiles.

Con una abundancia de gas natural estadounidense ahora disponible, nuestros aliados europeos ya tampoco tienen que ser vulnerables a proveedores de energía hostiles. Instamos a nuestros amigos en Europa a utilizar el vasto suministro de Estados Unidos y lograr la verdadera seguridad energética. Con empresas e investigadores de EEUU a la vanguardia, estamos en el umbral de reservas de energía prácticamente ilimitadas, incluidos los combustibles tradicionales, el GNL (gas natural líquido), el carbón limpio, la energía nuclear de la siguiente generación y las tecnologías de hidratos de gas.

Al mismo tiempo, me enorgullece informar que Estados Unidos tiene uno de los aires y agua potable más limpios de la Tierra, y lo mantendremos así. Y acabamos de publicar un informe según el cual, en este momento, es el más limpio que ha habido en los últimos 40 años. Estamos comprometidos a conservar la majestad de la creación de Dios y la belleza natural de nuestro mundo.

Hoy me complace anunciar que Estados Unidos se unirá a la Iniciativa “Un Trillón (en castellano, un billón) de Árboles” que se lanzará aquí en el Foro Económico Mundial. Un trillón de árboles. Y al hacerlo, continuaremos mostrando un fuerte liderazgo en la restauración, crecimiento y mejor manejo de nuestros árboles y nuestros bosques. Este no es un momento para el pesimismo. Este es un momento de optimismo.

El miedo y la duda no son un buen proceso de pensamiento porque este es un momento de tremenda esperanza y alegría y optimismo y acción. Pero para abrazar las posibilidades del mañana, debemos rechazar a los perennes profetas de la fatalidad y sus predicciones del Apocalipsis. Son los herederos de los tontos adivinos de ayer, y yo los tengo y ustedes los tienen, y todos los tenemos y quieren vernos mal, pero no dejaremos que eso suceda.

Predijeron una crisis de sobrepoblación en los 60, una hambruna masiva en los 70 y el fin del petróleo en los 90. Estos alarmistas siempre exigen lo mismo: poder absoluto para dominar, transformar y controlar cada aspecto de nuestras vidas. Nunca dejaremos que los socialistas radicales destruyan nuestra economía, destruyan nuestro país o erradiquen nuestra libertad.

Estados Unidos siempre será el bastión orgulloso, fuerte e inflexible de la libertad. En Estados Unidos entendemos lo que los pesimistas se niegan a ver: que una economía de mercado creciente y vibrante enfocada en el futuro, eleva el espíritu humano y estimula la creatividad lo suficientemente fuerte como para superar cualquier desafío. Cualquier desafío, sobradamente.

Los grandes avances científicos del siglo XX, desde la penicilina hasta el trigo de alto rendimiento, al transporte moderno y vacunas innovadoras, han elevado el nivel de vida y han salvado miles de millones de vidas alrededor del mundo. Y seguimos trabajando en cosas de las que Uds. estarán escuchando en el futuro cercano que, incluso hoy, sentados ahora aquí mismo, no creerían que sea posible que hayamos encontrado las respuestas. Van a estar oyendo sobre eso. Pero hemos encontrado respuestas a cosas que la gente dijo que no serían posibles, ciertamente no en un período de tiempo muy corto. Pero las maravillas del siglo pasado palidecerán en comparación con lo que los jóvenes innovadores de hoy en día lograrán, porque están haciendo cosas que nadie pensó que fueran siquiera factibles de iniciarse.

Continuamos abrazando la tecnología, no evitándola. Cuando la gente es libre de innovar, millones vivirán vidas más largas, felices y saludables. Por ya tres años, Estados Unidos le ha mostrado al mundo que el camino hacia un futuro próspero comienza poniendo a los trabajadores primero, eligiendo el crecimiento y liberando a los emprendedores para traer sus sueños a la vida.

Para cualquiera que dude de lo que es posible en el futuro, sólo tenemos que mirar los imponentes logros del pasado. A solo unos cientos de millas de aquí se encuentran algunas de las grandes ciudades de Europa, repletas de centros de comercio y cultura. Cada una de ellas está llena de recordatorios de lo que el impulso humano y la imaginación pueden lograr.

Siglos atrás, en la época del Renacimiento, hábiles artesanos y trabajadores miraron hacia arriba y construyeron las estructuras que aún tocan el corazón humano. Hasta el día de hoy, algunas de las más grandes estructuras del mundo se han construido hace cientos de años atrás. En Italia, los ciudadanos una vez comenzaron la construcción de lo que sería un proyecto de 140 años, el Duomo de Florencia. Un lugar increíble, increíble. Al tiempo que la tecnología aún no existía para completar sus diseños, los padres de la ciudad siguieron adelante de todos modos, seguros de que algún día lo resolverían. Estos ciudadanos de Florencia no aceptaron límites a sus altas aspiraciones y, así, la Gran Cúpula fue finalmente construida. En Francia, otro proyecto de centenaria duración sigue teniendo tanto agarre en nuestros corazones y nuestras almas que, incluso 800 años después de su construcción, cuando la Catedral de Notre Dame se vio envuelta en llamas el año pasado —espectáculo tan triste de ver para un sitio increíble, especialmente para aquellos de nosotros que lo consideramos uno de los grandes, grandes monumentos y que representan tantas cosas diferentes— todo el mundo enlutó. Aunque su santuario ahora se encuentra quemado y carbonizado —una visión que es difícil de creer cuando uno estaba acostumbrado a ella, mirarla ahora es difícil de creer— sabemos que Notre Dame se restaurará magníficamente. Las grandes campanas sonarán una vez más para que todos las escuchen, dando gloria a Dios y llenando a millones de asombro y sobrecogimiento.

Las catedrales de Europa nos enseñan a perseguir grandes sueños, aventuras atrevidas y ambiciones desenfrenadas. Nos instan a considerar no sólo lo que construimos hoy, sino lo que perdurará mucho después que nos hayamos ido. Ellas son testigos del poder de la gente común para realizar logros extraordinarios cuando se unen por un gran y noble propósito.

Así, juntos, debemos avanzar con confianza, determinación y visión. No debemos ser tímidos, mansos o temerosos, sino en cambio, debemos vivir el día con coraje y acoger el momento. Tenemos tantos grandes líderes en esta sala, no sólo líderes empresariales, sino líderes de naciones, y algunos están haciendo un trabajo fantástico.

Trabajamos juntos muy cercanamente. Sacaremos fuerzas de las glorias del pasado y haremos de la grandeza nuestra misión común para el futuro. Juntos, haremos nuestras naciones más fuertes, nuestros países más seguros, nuestra cultura más rica, nuestra gente más libre y el mundo más hermoso que nunca antes. Por encima de todo lo demás, seremos leales para siempre con nuestros trabajadores, nuestros ciudadanos y nuestras familias, los hombres y mujeres que son la columna vertebral de nuestras economías, el corazón de nuestras comunidades y el alma de nuestros países.

Traigamos luz a sus vidas una por una y empoderémoslas para que iluminen al mundo.

Muchas gracias. Dios los bendiga. Dios bendiga a sus países y Dios bendiga a América.

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